Lions vs Panthers

El último capítulo de Friday Night Lights (4×11-”Injury List”) adelantaba la pugna entre los dos equipos de Dillon: los Panthers y los Lions. Los continuos enfrentamientos causados por la división del pueblo en dos institutos, y por consiguiente en dos equipos diferentes de fútbol, han sido el eje de la cuarta temporada. Lejos de haberse resentido por la marcha de algunos de sus personajes más emblemáticos- Lyla, Jason y Tyra- ,Friday Night Lights ha sabido mantener la calidad que caracteriza al programa.
El enfrentamiento de los Lions y los Panthers promete tensiones. Ya desde el inicio de la temporada , Friday Night Lights ha reflejado la cara positiva y negativa del fútbol: por un lado, su papel de motivador en los chavales, y por otro, los engaños y artimañas en la obsesión por ganar. Pero sobre todo será, como ha sucedido a lo largo de toda la serie, el espejo de la vida mundana de Dillon. Porque el fútbol no es sólo el protagonista de Friday Night Lights, sino una excusa para contar cómo maduran los adolescentes y adultos de este pueblecito texano, sus problemas cotidianos y en especial, sus ansias e ilusiones.
El duelo entre los dos equipos de Dillon destapará de nuevo las frustraciones y deseos de unos personajes, que lejos de carecer de credibilidad –y al contrario de lo que sucede en otras series teen- causan identificación en el espectador. El partido será una prueba más de que Friday Night Lights sigue siendo una de las series más recomendables de la pequeña pantalla, incluso para aquellos que no les guste el fútbol americano.
The Cannes Kids
The Cannes Kids, es el título de uno de los episodios de la serie Entourage, del canal HBO. Entourage, narra la historia de Vincent Chase (Adrien Grenier), un joven actor que intenta triunfar en Hollywood, siempre acompañado de sus inseparables amigos, de su “séquito”. Vincent y sus chicos no podían faltar- como antes lo habían hecho con Sundance- a Cannes. Con una superproducción basada en la vida del criminal colombiano Pablo Escobar desembarcan en la Croisette. Imaginémonos la situación: filme de alto presupuesto realizado por un director indie con el ego subido, realizado íntegramente en español y con su protagonista, Vincent, maquillado hasta el hastío para parecerse a Escobar. ¿Alguien piensa que esto no se acerca a la realidad? Por si fuera poco, el recibimiento en Cannes es pésimo y la película, Medellín, se hunde en el fango junto a la joven promesa Vincent Chase.

Esto es tan sólo un ejemplo de la genialidad de Entourage, de su capacidad para reflejar los entresijos de Hollywood más allá de su utópica concepción de “factoría de sueños”. Y ojo, aunque no faltan el idealismo y la ilusión- encarnados por Vincent y su manager, Eric- éstos han de enfrentarse a las manipuladoras artimañas de los productores de Hollywood y los intereses económicos. Ari Gold, encargado de llevar a buen puerto la carrera de Vince, es el claro ejemplo de la manipulación. Un personaje con mala leche, dispuesto a conseguir lo que quiere a cualquier precio, interpretado por un Jeremy Piven en estado de gracia. No en vano el actor ha conseguido tres veces el Emmy por esta serie.
Esta joya de la HBO es la síntesis del lema de la casa: “It’s not TV, it’s HBO”. Capaz de construir un mundo sólido con personajes solventes y tramas eficaces, Entourage es un regalo para todo seriéfilo y también para cualquier amante del cine que se precie.
Lost y los viajes en el tiempo
AVISO: CONTIENE SPOILERS

Muchos, cuando comenzó Lost, pensamos que los flashbacks eran un mero recurso narrativo para comprender mejor a los personajes y conocer pasajes clave de su vida. Pero las alteraciones en el tiempo, a medida que transcurría la serie, se adivinaron no sólo como una técnica, sino como parte viva del engranaje de la historia.
Ya en el capítulo 3×08, Flashes before your eyes, pudimos ver a Desmond regresar a su pasado. Este pasado, como bien dice Eloise Hawking en su primera aparición, no se puede cambiar.
Al finalizar la tercera temporada los guionistas dieron la campanada, y decidieron no sólo contar el pasado de los losties, sino también su futuro. En la cuarta, toda la trama se encaminaba a respondernos el por qué de esta elección, y anticiparnos la vida de los Oceanic Six fuera de la isla. Además, y por si fuera poco, el brillante capítulo 4×05, The Constant, nos introdujo de pleno en los viajes espacio temporales. Aquellas alteraciones cronológicas comenzaban a tener sentido, unas normas, una lógica. De forma acertada se introdujo al personaje de Daniel Faraday, para explicarnos un poco mejor la situación.

Ahora, en la quinta temporada, no podemos fijar con precisión un presente o un futuro, pues todo se ha configurado como un continuo entramado de viajes en el tiempo, donde todas las piezas encajan con exactitud, de manera, que lo que sucede en un momento, tiene repercusión en otro anterior o posterior. Lost ha llegado a definirse como lo que ya era en un principio, aunque lo demostrase con más sutilidad: una serie de ciencia ficción. Por eso, no es de extrañar que el físico Daniel Faraday haya cobrado gran importancia y protagonismo.
El episodio 5×05, This place is death, nos ha dejado con un gran cliffhanger. Después de tanta insistencia en la necesidad de que todos los que habían dejado la isla volvieran, nos encontramos que “de momento servirá” que regresen sólo parte de ellos. ¿Veremos esta semana como los losties que abandonaron la isla dejan atrás su “tiempo estable”? ¿O con su llegada se solucionarán las alteraciones espacio-temporales que supuestamente causaron al abandonarla? ¿Dejará la isla de funcionar cual “disco que salta”?

De vampiros y humanos
Los vampiros vuelven a estar de moda. Así lo demuestra la fiebre por el estreno de Crepúsculo, la adaptación cinematográfica de la primera entrega de la saga de Stephenie Meyer. En los últimos días los medios no han dejado de bombardearnos con noticias sobre la película dirigida por Catherine Hardwicke. Se trata de un filme que ha dejado cifras muy jugosas en la taquilla norteamericana- más de 70 millones sobre un presupuesto de 40- y que se ha convertido en el mejor estreno del año después de El Caballero Oscuro.
La historia que narra Crepúsculo es simple: el enredo amoroso entre una adolescente, Bella, y un vampiro que va a su mismo instituto, Edward. Basándome solo en el libro-pues aún no he tenido oportunidad de ver la película- la novela plantea la típica historia de amor adolescente con tintes sobrenaturales. La novela de Meyer no supera los convencionalismos, a pesar de que se empeñe en aplicar nuevos atributos a los vampiros, como por ejemplo que pueden exponerse a la luz del día.
En el otro polo de este renovado interés vampiros, encontramos un producto más interesante, True Blood, la serie revelación de esta temporada. Producida por Allan Ball (el artífice de A dos metros bajo tierra) la serie desarolla en un pueblo sureño americano Bon Temps, que vendría a equivaler al Forks de Crepúsculo. Cómo no, no falta en ella la relación vampiro- humana, que ya desde el iniciático Drácula de Bram Stoker, se ha dado en muchas historias de vampiros. Sin embargo, y a pesar de sus irregularidades y descalabros, True Blood consigue revitalizar aunque sea levemente el género. La serie nos presenta una contexto en el que los vampiros, después de que los japoneses hayan inventado sangre sintéticatienen los mismos derechos que los humanos. Pero también hay muchos prejuicios y racismo.

En el pueblo de Bon Temps los asesinatos y los sucesos sobrenaturales son el pan de cada día. Añádamosle a este explosivo cóctel una substancia conocida como V, es decir, sangre de vampiro, que los humanos usan como droga, y que se convierte en una especie de viagra para potenciar la capacidad sexual de los humanos. Aunque la relación de sus protagonistas, Bill Compton (Stephen Moyer ) y Sookie Stackhouse (Anna Paquin) roce por momentos la cursilería, nos regala escenas apabullantes, como cuando Compton sale de una tumba y tiene un apasionado encuentro con Sookie. Por si fuera poco, a True Blood, hemos de sumarle la brillantez de sus personajes secundarios, como por ejemplo la fantástica Tara (Rutina Wesley), la mejor amiga de Sookie.
Ahora solo me queda comprobar si la season finale de True Blood está a la altura del resto de la temporada.
Así, que comprended que prefiera a los vampiros de Bon Temps, que a los amores púberes de Forks. Aunque sólo sea por la canción de los créditos, iniciales, I wanna do bad things with you.
Una droga que causa adicción

AVISO: CONTIENE ALGUNOS SPOILERS
El lunes pasado terminó la cuarta temporada de Weeds, una serie que capítulo a capítulo ha sabido mantener la atención del espectador. ¿Cuál es la clave? Combinar grandes dosis de humor negro y drama, y contar con unos elaborados personajes.
Al frente de la serie se encuentra Nancy Botwin (Mary-Louise Parker), una madre, que tras la muerte de su marido se convierte en traficante de marihuana para mantener a su familia. Las aventuras de esta heroína imperfecta se desarrollan en la comunidad de Agrestic, sabiamente definida por la canción de la cabecera Little boxes. En tan solo treinta minutos la serie hace una radiografía de la sociedad americana, prescindiendo de los tapujos y de la correción política. El sexo, la hipocresía, el fanatismo religioso o incluso la guerra iraquí se tratan sin miramientos.
Acompañan a la genial Nancy Botwin una serie de secundarios que no desmerecen para nada en comparación con ella. Desde la odiosa y entrometida Celia Hodes (Elizabeth Perkins) hasta el gorrón cuñado de Nancy, Andy (Justin Kirk), Weeds , cuenta con una singular galería de personajes. Mención aparte merece Shane Botwin (Alexander Gould), el espabilado hijo de Nancy, que nos obsequia con alguno de los momentos más extravagantes e hilarantes de la serie.
Si la primera temporada fue de presentación, la segunda sirvió para consolidar a los personajes y para enganchar totalmente al espectador. El brutal cliffhanger con el que termina la temporada deja al teléfilo con ganas de no apagar la pantalla del televisor (o del ordenador). Cuando creíamos que Nancy jamás se volvería a recuperar de su caída llegamos a una tercera temporada, que termina con un Agrestic pasto de las llamas.
A partir de la última temporada se realiza un lavado de cara de la serie. Con el final de Agrestic ( y la consecuente eliminación del Little boxes), Nancy ha de escapar a Ren Mar, donde se instala en la casa de su suegro. Inicia así sus negocios con la frontera mexicana y nuevos problemas acechan por todas partes.
Es delicioso comprobar la evolución de los personajes en la cuarta temporada. Shane, iniciado en el mundo del sexo y en el de las drogas- pensemos en el último capítulo- alcanza una madurez un tanto desmesurada para un púber de 13 años. Andy, en compañía de Doug Wilson (Kevin Nealon), descubre el negocio de la inmigración, y Nancy se deja caer en las garras del amor con el corrupto alcalde de Tijuana, Esteban Reyes (Demián Bichir).
La naturalidad con la que se mezclan el español y el inglés(no quiero imaginar lo que sucederá cuando doblen la serie al castellano), la capacidad de aportar nuevas tramas, y sobre todo la adaptación a un nuevo escenario hacen que Weeds no decaiga a pesar del cambio. ¿Temporada de transición? Tal vez, pero no por ello disfrutamos menos con las aventuras de la Botwin. Sobre todo al descubrir algunos asuntos de lo más interesantes: Andy enamorado de Nancy, Nancy embarazada del alcalde de Tijuana o un Shane Botwin que se adivina futuro traficante. Así, con un cliffhanger no tan espectacular como el de la segunda temporada, pero sí lo suficientemente interesante como para manternernos en vilo se despide la cuarta temporada de Weeds. Todavía falta para ver como continua, pero ya estamos deseando saber más.
Little boxes, canción de la cabecera:
Lección de tío Andy a Shane sobre cómo masturbarse, uno de los momentos más divertidos de la serie:








Comentarios recientes